viernes, 5 de febrero de 2016

Not Only Fit : Dolor de coxis



Dolor de coxis: 

Causas y tratamiento


Las causas del dolor de coxis, también llamado coxidinia, pueden ser muy variadas y aún no se conoce con exactitud cuál es la región del cuerpo que las provoca y no hay un origen preciso al que se le pueda culpar de esta afección.

Cuáles son las más conocidas causas del dolor de coxis y la forma adecuada de tratarlas para evitar esta condición que puede llegar a ser tan molesta.

¿A qué se debe el dolor de coxis?

Por lo general, el dolor de coxis se debe a la presión excesiva sobre esta zona del cuerpo que hace que los huesos se desplacen de su posición natural y excedan su rango normal de movilidad, que es bastante limitado. Lo que pasa cuando el hueso se mueve, es que aparecen las inflamaciones y luego el dolor o coxidinia.
  
Las lesiones en los ligamentos o en los discos también pueden ocasionar el dolor de coxis.

También es posible que se presenten fracturas en esta zona del cuerpo y pueden presentarse tumores o infecciones que hacen que se localice el dolor en esta área tan delicada del cuerpo.

Otras causas del dolor del coxis pueden ser las siguientes:

  •  Los traumas o golpes cuando el coxis se ve afectado en una caída, pueden causar la  inflamación en los ligamentos y anomalías en el coxis o en la región que lo  une con  el sacro.
  •  Esta es, sin duda alguna, de las más frecuentes causas del dolor de coxis
  •  El momento del alumbramiento en las mujeres, también puede ser un detonante de la  coxidinia. Al dar a luz aumenta notablemente la presión sobre el hueso del coxis y la  apertura excesiva puede ocasionar que se modifiquen las estructuras del coxis, entre  ellas, los ligamentos, el disco y los huesos. En los casos más severos, se pueden  presentar fracturas.

Como lo mencionamos anteriormente, la presión sobre el coxis que resulta a raíz de algunas actividades, como el montar a caballo, en bicicleta o permanecer sentado durante periodos prolongados de tiempo, pueden ser causas del dolor de coxis.

Cuando la coxidinia se da por alguno de estos motivos, no suele ser una condición permanente pero es igualmente incómoda.

En estos casos, es necesario actuar inmediatamente para prevenir que el dolor y la inflamación se vuelvan condiciones permanentes o crónicas.

Entre las causas del dolor del coxis que se presentan muy pocas veces, encontramos la aparición de tumores o las infecciones en el área. Ambas condiciones hacen que aumente considerablemente el nivel de presión que recae sobre esta estructura




Tratamiento para la coxidinia:

A continuación verás las formas más comunes que se usan para tratar las causas del dolor en el coxis. Antes de ponerlas en práctica, es recomendable que solicites el diagnóstico de un profesional para asegurarte de cuál es la condición que está presentando tu cuerpo.


  •  La primera medida que se toma cuando se presenta el dolor en el coxis, es tomar medicamentos antinflamatorios no esteroides. Los más usados son el ibuprofeno y el naproxeno, que ayudan a disminuir la inflamación en la zona que circunda al coxis, que por lo general es la causa real del dolor.
  • La segunda medida que se puede tener en cuenta, es poner hielo o compresas heladas varias veces al día durante por lo menos una semana después que el dolor de coxis ha comenzado. Esto ayudará a disminuir la inflamación en la zona. 
  •  Otro de los remedios más comunes que se utilizan para tratar las causas del dolor del coxis y sus síntomas,  es aplicar compresas de calor en el área que rodea al coxis. La explicación para esto es que el calor mejora la circulación y disminuye paulatinamente la inflamación.
  • Una medida fundamental que se debe tomar en el tratamiento de la coxidinia, es evitar permanecer mucho tiempo sentado para que no se dé una presión excesiva en la estructura del coxis. En la medida de lo posible, cambia de postura con frecuencia. 
  • Otra alternativa que debes tomar en consideración es poner una almohada en el lugar en que vas a sentarte. Busca la forma que te parezca más cómoda y que mejor se acomode a tu estructura corporal.

En algunos casos, la coxidinia también produce afecciones internas como problemas en la digestión. Si esto llega a presentarse, lo que debes hacer es tomar una dieta para ablandar tus heces, consumir una dieta con alto contenido de fibra y aumentar al máximo tu consumo de agua y otros líquidos saludables.

Una opción por la que muchas personas optan, es el tratamiento quiropráctico. Si eliges este tratamiento, es fundamental que elijas a un profesional bien capacitado, de lo contrario tu condición puede empeorar.

Otra de las medidas a considerar para remediar las causas del dolor de coxis, es realizar estiramientos todos los días. Puedes hacer una pequeña rutina de estiramiento todos los días o someterte a terapias físicas proporcionadas por un profesional.

La terapia utrasonido es otra de las alternativas a las que puedes recurrir para aliviar el dolor de coxis.

Las inyecciones también suelen usarse cuando el dolor es muy agudo. Por lo general se aplican anestésicos y esteroides para adormecer la región del cuerpo y reducir un poco la inflamación.








 Ejercicios recomendados :



Sentadilla sin peso



Este ejercicio fortalece los músculos de los glúteos y los muslos, eliminando de forma eficaz el exceso de presión y el estrés de tu coxis, y reduciendo el dolor y la inflamación. Comienza de pie con los pies colocados al ancho de las caderas. Vuelve tus dedos de los pies ligeramente hacia afuera y extiende los brazos hacia delante. Lentamente dobla las rodillas y baja en una posición en cuclillas, asegurando que tu torso se mantenga recto. Mantén esta posición durante dos segundos y vuelve lentamente a la posición inicial. Lleva a cabo una serie de 10 repeticiones.

Puente

Este ejercicio fortalece los músculos de los glúteos y abdominales, y estimula la circulación de la sangre oxigenada y nutrientes a la columna vertebral y el coxis. También estira los ligamentos y tendones en tus vértebras inferiores, promoviendo la elasticidad y la flexibilidad en la región sacra de tus vértebras. Comienza tendido supino o al revés sobre una superficie firme con ambas rodillas dobladas y los pies firmemente plantados en el suelo.
Coloca ambos brazos a los lados, contrae los músculos abdominales y de los glúteos y levanta las caderas del suelo. Continúa con este movimiento hasta que tus caderas estén alineadas con los hombros y las rodillas. Mantén esta posición durante cinco segundos y vuelve lentamente a la posición inicial. Realiza una serie de 10 repeticiones, una vez al día.

Contracción Glúteo

Este ejercicio estimula la circulación de la sangre oxigenada y nutrientes a la zona pélvica. Asimismo, fortalece y tonifica los músculos, nervios y ligamentos en tu coxis y el sacro a través de contracciones rítmicas. Puedes llevar a cabo este ejercicio de pie  sentado o acostado. Contrae los músculos del esfínter anal y mantén la contracción tan fuerte como sea posible durante 10 segundos. Suelta lentamente y toma una respiración profunda. Lleva a cabo un serie  de 10 repeticiones, tres veces al día 


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