domingo, 8 de abril de 2018

Not Only Fit : Insomnio y Ansiedad trucos para combatirlos -- Rotura fibrilar vs Desgarro muscular







CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO DE UNA ROTURA FIBRILAR Y DIFERENCIAS CON UN DESGARRO MUSCULAR




¿Qué es una Rotura Fibrilar?

Una rotura de fibras o desgarro muscular es una lesión muscular que puede producirse de una manera directa, como consecuencia de una contusión o, mucho más frecuentemente, de una manera indirecta, como consecuencia de una elongación brusca del músculo generalmente producida por una contracción rápida y fuerte del mismo.


Como sabéis, los músculos son estructuras contráctiles altamente vascularizadas e inervadas, por lo tanto, cuando se produce una rotura de fibras o una rotura fibrilar, esa rotura viene precedida de un dolor agudo concreto y localizable que los pacientes describen como si hubieran recibido una “pedrada”, sobre todo cuando son ocasionados en la parte posterior de la pierna o "pantorrilla", concretamente en el músculo gemelo o gastrocnemio, de ahí que a la rotura de fibras del gemelo se le denomine “síndrome de la pedrada”.



¿Qué problema genera una rotura fibrilar?

El problema viene precisamente, cuando el paciente le resta importancia e intenta seguir con su vida normal porque, en muchas ocasiones, no se ve completamente impedido. Sin embargo, si este tipo de lesiones no se tratan con cierta rapidez irán a más y se agravarán. Por eso, ante cualquier dolencia muscular, lo mejor es acudir a tu centro de fisioterapia donde un fisioterapeuta pueda  evaluar tu lesión. 






Síntomas de una rotura fibrilar

Los síntomas de una rotura fibrilar son muy característicos: Comienza por un pinchazo, o la sensación de haber recibido un golpe seco, momento a partir del cual determinados movimientos reproducen el dolor.

El dolor del paciente será mayor o menor en función del grado de la rotura.
La rotura fibrilar se suele producir por una elongación excesiva del músculo, por una contracción muy brusca o por un esfuerzo que supera su capacidad. Afecta de forma más habitual a las piernas como consecuencia de gestos explosivos y cambios bruscos de velocidad, siendo los músculos más frecuentemente afectados los gemelos, el sóleo, los isquiotibiales, los aductores y el recto anterior del cuádriceps.



Los síntomas de una rotura fibrilar más fácilmente reconocibles son:


Dolor repentino e intenso.
Hematoma causado por la rotura de vasos sanguíneos adyacentes.
En los casos más graves puede producirse un bloqueo del movimiento a causa de la contracción de los músculos adyacentes.
En ocasiones el intenso dolor puede originar mareo y sudor frío.



Tipo de roturas fibrilares.

 La gravedad de la rotura fibrilar viene derivada por múltiples factores: localización, tamaño y morfología de la rotura, edad, enfermedades coexistentes, estado de salud general...Hay multitud de tipos de clasificación de estas roturas fibrilares pero, en general, vienen determinadas por el número de fibras musculares que se desgarran en la lesión. Puede haber también roturas de fibras muy pequeñas, que se miden en milímetros (también llamadas microroturas fibrilares) o roturas de fibras de una mayor envergadura conocidos también como "desgarros musculares" que pueden llegar a varios centímetros de longitud.



Las más sencillas o conocidas como rotura fibrilar de grado I son poco dolorosas y permiten que el paciente camine, aunque con ciertas molestias.

Rotura fibrilar de grado II y superiores te harán andar con mucha dificultad y la zona en dónde se ha producido la lesión se hinchará considerablemente. 

¿Las roturas fibrilares sólo se dan en deportistas?

Es cierto, que la mayoría de pacientes que acuden a nuestra clínica de fisioterapia por una rotura fibrilar son deportistas que se lo han ocasionado en alguna práctica deportiva  ya sea por un traumatismo o bien por realizar ejercicio sin el debido calentamiento.

Pero también acuden pacientes no deportistas que la sufren tras un esfuerzo brusco por alguno de estos motivos: 

Sedentarismo: si no se realiza ejercicio con asiduidad, se debilita el tejido conjuntivo del músculo, por lo que las fibras se pueden romper con mayor facilidad.

Mala circulación arterial y venosa: llega menos oxígeno al músculo, éste se fatiga más, se acumula el ácido láctico y todo ello hace que sea más propenso a romperse.

Enfermedades metabólicas: la más significativa es la diabetes.

Nutrición deficiente: los músculos se debilitan y se hacen más frágiles.






¿Cómo saber si tengo una rotura de fibras o un desgarro muscular?

Lo primero que se debe hacer cuando se sospecha de una rotura de fibras muscular o desgarro muscular, es realizar un correcto diagnóstico diferencial para determinar si realmente se está ante una rotura de fibras, o por el contrario se trata de un problema menor como una contractura o distensión muscular. Generalmente, ante casos de roturas fibrilares pequeñas o leves, se pueden confundir con contracturas o distensiones musculares y, por ello, en ocasiones no se realiza el reposo y tratamiento adecuado, lo que suele conducir a un agravamiento de la rotura fibrilar previa y a la generación de un desgarro muscular aún mayor. Por ello es esencial hacer un buen diagnóstico.

Por ello, os aconsejamos que ante cualquier molestia muscular o articular, no lo dudes y acude a fisioterapeutas para asesorarte.


Tratamiento de la rotura fibrilar. Se basa esencialmente en los siguientes aspectos:
  

Reposo: dejar la práctica deportiva y caminar lo menos posible, con el fin de evitar que se agrave la le lesión con la rotura de más fibras. Se suele recomendar el uso de un vendaje compresivo, pero que no impida la movilización del músculo.

Aplicación local de frío: reduce la inflamación y calma el dolor. Se aplica hielo (nunca directamente sobre la piel) o bandas de gel congeladas durante aproximadamente un cuarto de hora en la zona dolorida.

Antiinflamatorios no esteroideos: también calman el dolor y reducen la inflamación.

Rehabilitación: no se debe reanudar la práctica de ejercicio hasta que no haya desaparecido completamente el dolor agudo. Y aun así debe iniciarse con estiramientos suaves hasta el punto en que el propio dolor lo permita, manteniéndolo durante unos segundos y en series de cinco, varias veces al día. Se recomienda aplicar calor local después de cada sesión de estiramientos.
  
La mejor manera de prevenir la rotura fibrilar es calentar adecuadamente cada vez que se vaya a practicar ejercicio, sea éste del tipo que sea.




 Fuente :  ECCOFISIO Clínica de Fisioterapia, Osteopatía, RPG y Estudios biomecánicos 




El truco para acabar con el insomnio y la ansiedad






Un grupo de investigadores ha encontrado la que parece la clave para conciliar el sueño y calmar los nervios. Es muy sencillo y barato


La ansiedad es ya el problema mental más citado por los españoles y nos cuesta el 2% del PIB anual. Aunque muchos no lo crean, es un mecanismo de alerta ante cualquier peligro. El problema viene cuando no lo asociamos así, y prolongado en el tiempo sin que exista una amenaza real, se convierte en una patología. La puede provocar tanto el entorno social como estar predispuesto a sufrirla por cuestiones genéticas.

En España somos líderes en consumo de ansiolíticos: al menos una de cada 10 personas padece estos síntomas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero no solo este trastorno es de los que más preocupa a la sociedad actual. El insomnio es otro de los problemas que más crece entre los españoles: tres de cada cuatro lo sufren y está relacionado con una peor respuesta del sistema inmune, problemas de obesidad y adicciones.


“No me digas que me relaje”: cómo no reaccionar cuando tu amigo tiene ansiedad
“No le des tantas vueltas” o “no pasa nada” son algunas de las frases que tenemos que evitar decir cuando alguien está sufriendo un ataque de ansiedad

Entre un 25-35% de la población adulta lo padece de manera transitoria y entre un 10 y un 15% (más de cuatro millones de personas) lo sufre de forma crónica, según la Sociedad Española de Neurología. Así pues, millones de españoles podrían beneficiarse del uso de este remedio tan sencillo: un edredón pesado.







Se ha demostrado que la estimulación de la presión, llamada entrada propioceptiva, reduce el cortisol y aumenta la serotonina y la melatonina

El efecto crisálida
Varias investigaciones han analizado cómo las mantas con más peso pueden ayudar a combatir una creciente epidemia de insomnio, así como el tratamiento de trastornos psicológicos como la ansiedad, el autismo y el estrés postraumático (TEPT, siglas en inglés). Se ha demostrado clínicamente que las mantas que proporcionar una presión similar a la de los padres que envuelven a sus hijos, proporcionar a los usuarios una mejor noche de sueño.


Un estudio realizado en 2015 por científicos suecos descubrió que este objeto provocaba una mejora espectacular, evidenciada tanto por medidas objetivas como subjetivas, a la hora de dormir de los insomnes. El estudio explica que el peso de estas proporcionan una sensación de "crisálida" que reduce la excitación física.

Desde el punto de vista neurológico se ha demostrado que la estimulación de la presión, llamada entrada propioceptiva, reduce el cortisol (hormona que se libera durante situaciones estresantes y relacionada también con la depresión) y aumenta la serotonina (neurotransmisor que regula los ciclos del sueño, vigila el reloj interno y relacionada con el bienestar y la felicidad) y la melatonina (principal hormona involucrada en hacer que el cuerpo descanse) en el cerebro, lo que disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Mantas con pesas

Estas se han utilizado durante décadas en la terapia para niños con trastornos del desarrollo y para calmar a los animales ansiosos, pero en el último año, muchas compañías han empezado a comercializarlas para los adultos que no pueden dormir bien.

Entre un 25-35% de la población padece insominio transitorio y entre un 10 y un 15% (más de cuatro millones de personas) lo sufre crónicamente

Objetivamente, cuando los participantes en el estudio sueco las usaron, tuvieron un sueño más tranquilo y con menos movimientos nocturnos. Subjetivamente, los integrantes del mismo informaron que usarlas les causó un sueño más cómodo, de mejor calidad y más seguro. Otro estudio similar realizado en la Universidad de Massachusetts publicado en 2008, probó la efectividad de una manta de 15 kilos en 32 participantes.







Los datos revelaron que el 63% tuvo menos ansiedad después de su uso y el 78% lo prefirió como mecanismo calmante. Además, redujo la actividad electrodérmica, la cantidad de electricidad en la piel, en un 33%, relacionada con un sueño de mayor calidad. Tina Champagne, especialista en trastornos del sueño, las empezó a usar en 1999 y recomienda su uso al 100%

Fuente  el confidencial




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